Rally Cieneguilla 2016 organizado por A Puro Pedal


El domingo 18 de Setiembre se realizó otro evento de A Puro Pedal, esta vez el Rally Cieneguilla de mountain bike. Esta carrera ya se había realizado en años anteriores pero como no prestaba mucha atención al calendario ciclístico simplemente me la perdía. El circuito es del tipo rally, una sola vuelta de 33km por trochas anchas con secciones cortas de single tracks, con partida y llegada en el mismo punto (Plaza de Armas de Cieneguilla). En las semanas previas fui en solitario a hacer el reconocimiento de la ruta, me pareció bastante rápida, con subidas y bajadas tendidas, es decir no grandes muros que trepar, pero nuevamente, había que ser muy cuidadoso con el ritmo para no perder mucho tiempo en las subidas.

En el reconocimiento que hice me salió un tiempo de 1h50min, a una ritmo tranquilo, por lo que consideré que en competencia debería apuntar a un tiempo de 1h30min. Había visto que los tiempos de años anteriores para la misma categoría Master B eran de 1h10min aproximadamente, es decir bastante lejos de lo que estimaba hacer. El detalle que me parecía importante considerar era que a 2km de empezar pasaríamos por una zona muy angosta de unos 400m en los que suponía que iba a haber mucha congestión, por lo que estar adelante en los primeros kilómetros sería la mejor estrategia.

Nuevamente me inscribí con Juan, pues al resto del Team 5am no le cuadraba el calendario. Nos encontramos temprano en la Plaza de Armas de Cieneguilla, recogimos los números y aprovechamos los últimos minutos para hacer un calentamiento. La partida no iba a ser masiva, mi categoría Master B saldría primero, Juan partiría unos 15min después en Sport Master B.

Con Juan en la partida

Comenzó la carrera y mi grupo estaba formado por unos 20 corredores, como los primeros metros no estaban muy bien señalizados la gente se confundía y se equivocaban de ruta, por lo que terminé entrando a la primera zona de single tracks en la incómoda posición de liderar el grupo.

                                     Partida Master B y algunas otras categorías. Foto: A Puro Pedal

Otro ángulo, partida OnBoard

Me vi obligado a mantener un ritmo muy alto en esos primeros km hasta que a los 10min me empezaron a adelantar lentamente la gente más fuerte, dentro de los cuales logré identificar a Fuster, David, Muñoz y Roberto. En ese momento me di cuenta que nuevamente me había dejado llevar por la euforia de los minutos iniciales, tal como me pasó en el Desafío Pachacamac-Antioquia. Felizmente a los pocos minutos empezamos el tramo de bajada lo cual me permitió recuperar un poco de fuerzas.

Single tracks iniciales

Me empiezan a adelantar

Parte trabada que al final no tuvo mucho tráfico

En esta ocasión no tuve grupo que me acompañe sino hasta el kilómetro 10 aproximadamente donde encontré 3 corredores pero realmente no me sirvieron de mucha ayuda ya que el único que tiraba era yo, por lo tanto decidí meter un cambio de ritmo y dejarlos. Llegué a la zona de Bahías que sabía que sería complicada porque eran 2.5km de subida con mucho calor, llegué con un corredor e intenté seguir su rueda pero me fue imposible, noté que las piernas no me iban así que todo ese tramo lo hice muy lento, perdí demasiado tiempo en esa zona, pero no podía hacer más.

Al dar la vuelta en U para bajar por el cauce aproveché en descansar un poco y además lo pude hacer a un buen ritmo, sentí que estaba haciendo una bajada bastante rápida, prácticamente al límite, inclusive pude adelantar a unos cuantos. Para la parte final que era nuevamente en ligera subida noté que venían persiguiéndome un grupo de 4 corredores. Uno de ellos logró conectarme, era un niño de unos 15 años, muy flaquito pero se notaba que tenía un buen nivel, decidí seguir su rueda para que los otros 3 no me conecten, trabajé a relevos con el niño pero a falta de 2km de meta me descolgué, no puede aguantar el ritmo frenético que imponía en ese tramo final. Luego de esto quedé nuevamente en peligro de ser conectado por los 3 que venían atrás. Los tenía bastante cerca a unos 50m y sentía que me estaban recortando, pero llegué a la zona de single tracks, esta vez de bajada, y pude distanciarlos un poco. Finalmente salí a la pista que nos llevaba a la meta, es una dura cuesta de unos 600m con rampas del 10% en 2 zonas, esa era la última dificultad y ya casi no me quedaba nada en las piernas. Volteo para ver a mis perseguidores y venían con todo nuevamente a unos 50m así que decidí subir lo que quedaba a full gas, me faltaban unos 400m que se me hicieron eternos, recién a 100m de meta pude poner plato grande y pararme en bielas para terminar sprintando y cruzar la meta dejando al grupito perseguidor atrás.

El niño a un ritmo endemoniado

En los metros finales llegando a meta en 1h27min. Foto: A Puro Pedal

                                                         Juan llegando a meta en 1h22min. Foto: A Puro Pedal 

Ya descansando detrás de meta me encuentro con uno de los perseguidores, conversamos brevemente y me decía que estaban cerca de conectarme pero que no pudieron responder al último cambio de ritmo. Estuve esperando un rato hasta que empezaran a llegar los de la categoría Sport Master B en la que estaba Juan. Cruzó la meta y nos juntamos para hacer la sobremesa de la carrera. Juan llegó en 1h22min, yo en 1h27min. Luego en el Strava vimos que en todas las zonas de subida Juan lo había hecho 1min más rápido que yo, en las bajadas estábamos parejos. Tal como lo suponía en plena carrera, nuevamente me falló el cálculo del ritmo, ir muy fuerte al inicio me dejó vacío con lo cual no pude mantener un buen ritmo en las subidas. El próximo año será mejor.







Desafío Pachacamac - Antioquia 2016, organizado por A Puro Pedal

A mediados de Junio de este año me torcí el pie jugando fúbtol, ninguna novedad por cierto, aunque sé que es demasiado riesgoso para mis articulaciones nunca dejo de jugar mientras entreno en paralelo para el triatlón. Pues esta vez la gracia me salió muy cara, ya van meses sin poder correr y definitivamente no me será posible participar en el Triatlón Paracas 2016. Como no puedo correr estoy aprovechando para hacer más kilómetros con la bici.

El domingo 4 de Setiembre se realizó esta carrera que ya va en su tercera edición, si no estoy mal informado. Es una carrera MTB del tipo Marathon, 55 duros kilómetros partiendo desde Pachacamac, casi a nivel del mar, hasta Antioquia, pintoresco pueblo pasando Cieneguilla a 1500msnm. Todo el trayecto es en ascenso con una gradiente media de 2.5% que no suena muy duro en el papel pero realmente lo es, sobre todo los últimos 10km que tiene rampas al 10%+ que a esas alturas resultan criminales.

La ruta la conozco porque suelo hacerla con mis amigos del Team 5am los fines de semana como fondo en MTB. Entonces el planteamiento que hice fue el de hacer los primeros 10km de trocha que une Pachacamac con Cieneguilla a un ritmo regular a rueda de algún grupo que se forme, luego de eso ya estando en Cieneguilla iba a tratar de batir mi marca de 2h38min que es la mejor subida a Antioquia que tengo hasta el momento. Si todo salía bien calculaba que podía hacer un tiempo total de 3h20min.

Con Juan

De todos mis amigos cercanos sólo Juan se animó a inscribirse, así que nos encontramos minutos antes de la partida para los preparativos finales. La organización de A Puro Pedal me pareció muy buena, el recojo de números lo hicimos sin demoras y la partida programada a las 8:30am se realizó de manera puntual. 

Minutos previos a la partida

Nos deseamos suerte con Juan y se dió la partida, salimos juntos casi a la mitad del pelotón, eran cerca de 150 participantes en total por lo que al inicio había mucho tráfico, pero el ritmo endiablado de los punteros estiró el grupo bastante rápido. El ritmo era intenso y ya desde el inicio tenía el pulso en 170bpm sin embargo no me sentía mal de piernas así que decidí ponerme a rueda de un amigo que encontré ahí en el camino. De lo que recuerdo Roberto es mejor ciclista que yo, pero la diferencia de nivel no es tan abismal así que me pareció adecuado seguir su rueda y la del pequeño grupo que se había formado.

Trocha inicial Pachacamac - Cieneguilla

Creo que este fue el primer error, me dejé llevar por el entusiasmo de los primeros minutos y el pacing no era el mejor para toda la distancia que faltaba recorrer. Inclusive llegó un punto en el que Roberto dejó ir la rueda de los 3 que iban adelante y yo cometí el segundo error, en vez de quedarme con él salté para conectar a los 3 de adelante y seguir con ellos. A pesar de la intensidad que era alta en todo ese tramo me sentía bien de piernas y no me parecía que tuviera que guardarme mucho a esas alturas, estábamos a la mitad del grupo y no creía que mi lugar fuese ir más conservador hacia atrás. A estas alturas Juan estaba ligeramente atrás de mi grupo, calculo que tal vez a unos 30-60seg de distancia.

Pista de Cieneguilla

Ya al llegar a Cieneguilla, en el km 11 de carrera, me dí cuenta que estaba en problemas, quise seguir la rueda del grupo en el que estaba y no pude, me alcanzó el nuevo grupo de Roberto que iba bastante fresco y tampoco pude aguantarlo, no es que fueran mucho más rápido que antes si no que yo ya estaba fundido. Fue un error de principiante sobreestimar mi capacidad de aguantar la intensidad inicial, pero ni modo ya estaba ahí y los 45km que faltaban iban a ser muy dolorosos.

Continué toda la pista de Cieneguilla sin fijarme en los demás corredores, evidentemente no sobrepasaba a nadie, más bien gran cantidad de gente me empezó a adelantar. Llegué hasta el primer avituallamiento en Chontay, ahí me encontré con Juan que estaba bastante bien, nos reabastecimos de Sporade y además cogí un par de barritas para el camino.

Juan en Chontay. Foto: A Puro Pedal


Yo en Chontay. Foto: A Puro Pedal

Salimos casi juntos del avituallamiento, llegamos al puente Chontay y en la cuesta siguiente Juan se me fue, ya no pude aguantar el ritmo y no me quedaba más que sobrevivir por los 30km aproximadamente que faltaban, no ibamos ni a mitad de camino y estaba completamente fundido.

Desde ese punto en adelante me abandoné de la carrera, ya no tenía mucho más que dar, sólo pensé en acabarla como sea. Mis piernas ya no respondían y tenía todavía las partes más duras por delante. A unos 10km de meta siento un amago de calambre en mi cuadriceps derecho y por el movimiento brusco de todo mi cuerpo para evitarlo resulta que me terminé acalambrando toda la barriga. Tuve que parar con mucho cuidado porque apenas podía moverme. Tenía todo el abdomen completamente endurecido y con un fuerte dolor en la musculatura típico de los calambres. Esperé unos minutos hasta que se me pasó y me subí de nuevo a la bici esperando que no se repita.

Llegando al último kilómetro veo que le estoy recortando tiempo a unos 5 ciclistas que me habían adelantado mientras descansaba por el calambre. La parte final es una dura cuesta de unos 500m al 7% que a esas alturas son terriblemente dolorosos, me conecté de nuevo con la carrera y me dije que al menos esos 500m los haría a full así que empecé a pasar uno por uno a todos los corredores, inclusive una chica y sólo me faltaba uno que estaba a unos 15m de meta así que me metí un sprint a full gas y se me acalambró el cuadriceps, fue el único de ese grupito al que no pude pasar.

                                                                      Sprint final y calambre. Foto: A Puro Pedal

Así llegué destruido a Antioquia en un tiempo de 3h45min, muy lejos de lo que había calculado. Me fui a la concentración del evento para buscar a Juan y nos sentamos a descansar un rato, Juan había hecho 3h35min así que llevaba buen rato esperando.


Nos tomamos la foto final respectiva y empezamos la bajada de regreso pues nos recogerían recién en la zona de Kankay casi en Cieneguilla. Muy buena experiencia a pesar del sufrimiento, pero ya habrá oportunidad el próximo año para mejorar la marca.






Criterium en el Pentágonito 1ro de mayo 2015

Un Criterium es un tipo de carrera ciclística que consiste en dar vueltas a un circuito, por lo general corto (2-3km), con una duración aproximada de 1h. El pelotón sale compacto y normalmente suelen haber muchos ataques para romper el grupo y llegar a la vuelta final con la menor cantidad de corredores para ganar el sprint. Es decir es una carrera explosiva e intensa en la que se va muy rápido pero que tiene una duración relativamente corta.

El 1ro de Mayo se realizó una de estas carreras en el Pentagonito, no es muy común que se organicen estos eventos en Lima así que no me perdí la oportunidad y me inscribí. Era la primera vez que iba a participar en un evento de este tipo, las competencias de ciclismo puro me generan mucho respeto, no es como el atletismo o el triatlón en donde más o menos tengo todo bajo control. En el ciclismo puro siento más intensidad, mayor sufrimiento y hay estrategias que sólo las conozco en teoría. Pero aún así, como no hay muchos eventos de este tipo y el nivel de participantes suele ser muy disparejo al final estas carreras resultan algo más libres en su desarrollo.


Partida de categoría Carretera

Las categorías eran básicamente dos, primero se realizaría la carrera para bicis de MTB y luego para bicis de Carretera, en ambas se darían 5 vueltas al Pentagonito para un total de 20Km. Me inscribí en la categoría de carretera ya que consideré que iba a tener más chances de no quedarme descolgado del grupo.

Partida de categoría MTB

Eramos unos 20 inscritos en la categoría, no tenía ninguna referencia de los demás ciclistas salvo de dos personas, Pedro Yaya y Antonio Rastegorac. A Pedro lo conocía y sabía que seguir su rueda iba a ser muy difícil y a Antonio recién lo conocí ahí pero como me comentaron que era campeón de ciclismo en pista supuse que entre los dos iban a fugarse desde el principio. Sólo con esa información disponible lo único que me quedaba era aguantar la rueda del segundo grupo que se forme, si lo aguantaba bien, y si no pues probablemente me fundía y llegaría último.

Vuelta de reconomiento

Empezó la carrera y el grupo, como era de esperarse, se pone alrededor de 42km/h en el primer tramo que es una ligera subida. Al dar la primera curva Pedro y Antonio empiezan a levantar el ritmo y el grupo empieza a estirarse. No llegábamos ni al primer kilómetro y yo sentía que ese ritmo no lo iba a aguantar ni siquiera por una sola de las 5 vueltas. Los dos punteros se escapan y detrás de ellos veníamos unos 6 corredores que no podíamos conectarlos, lo cual creo que fue lo mejor porque el ritmo de adelante nos iba a fundir a todos. Este segundo grupo en el que me encuentro también va rápido y me cuesta muchísimo no perder esa rueda, estuve a punto de descolgarme pero recordé una de las recomendaciones que vi en videos de Youtube, en ellas se decía que en esos momentos donde uno está a punto de perder rueda hay que aguantar por lo menos unos 20-30seg más porque el grupo suele tener un ligero parón que puede ser la diferencia entre poder quedarse en el grupo o descolgarse. Pues eso fue exactamente lo que hice, sentía que a ese ritmo definitivamente no iba ni siquiera a terminar la carrera, pero a los 10 segundos el grupo tuvo ese parón y me dió un respiro para poder seguir conectado. De ahí en adelante pude acomodarme al ritmo y con la primera crisis superada me convencí que podía seguir luchando hasta el final. Antes de completar la primera vuelta ya nos habíamos logrado despegar del pequeño pelotón, al final la selección queda en 4 corredores: un tipo grande en una Specialized, un niño (le calculo unos 17 años), el chico de uniforme plomo y yo.

Categoría MTB en la primera vuelta

Los 4 que estábamos en ese segundo grupo nos jugábamos el 3cer puesto, por lo tanto la consigna era cuidar piernas todo lo que sea posible. El que más tiraba del grupo era el de la Specialized, lo hacía a buen ritmo pero se notaba que iba quemándose, nunca pidió relevos en las casi 2 vueltas en las que estuvo al frente, creo que no sabía cómo correr una Crit, cuando finalmente salió de la punta quedé al frente del grupo, seguí tirando pero cuidando las piernas, miré hacia atrás y como lo suponía la Specialized se había descolgado, por lo tanto sólo quedábamos 3. Con mis 2 compañeros de grupo trabajamos en relevos pero en la última vuelta empezó el marcaje entre nosotros, ya nadie quería tirar,   tal vez fue muy pronto porque la Specialized que venía por detrás nos volvió a conectar y nos pasó, claro que no significaba ninguna amenaza porque los 3 ahí sabíamos que ese corredor ya estaba fundido. El hecho que nos conecte y nos pase hizo que el grupo pegue un acelerón para conectarlo, lo cual sucedió sin mucho problema. 

En ese momento no supe qué hacer, desconocía las condiciones de los 2 rivales claros que tenía en ese momento, dudaba que los pudiera descolgar en un ataque lejano, pero tampoco me veía con muchas probabilidades de disputarles el sprint, yo les doblaba la edad. Decidí seguir con ellos y apostar por la segunda opción. Llegamos a la última esquina de 90 grados antes de meta, en plena curva ataca el chico de plomo, lo sigue rápidamente el niño, la Specialized se queda como lo suponía pero yo estaba justo detrás de él, fue un error de posición por lo que al ver el ataque yo tuve que adelantar por fuera de la curva y con eso perdí algunos metros que fueron decisivos.

El sprint final arrancó antes de lo que esperaba, fue bastante largo, algo de 300m a full, el niño y el de plomo estaban 2 metros por delante en todo el embalaje y a pesar de aplicar todos mis watts (desconozco cuánto genero) no los pude conectar, al final el chico de plomo consiguió el 3cer puesto y el podio, el niño quedó 4to y yo 5to.



Fue una buena experiencia, pasé de estar a punto de abandonar en la primera vuelta a seguir con el grupo para disputar el sprint por el 3cer puesto. Fue una carrera durísima pero muy entretenida, no había experimentado algo así antes, definitivamente me inscribiré apenas organicen otro Criterium.






Un medio Ironman en casa: TriLima 2016

Llevo corriendo algo de 12 medios Ironman y la gran mayoría de ellos se realizaron fuera de Lima, por ejemplo en Santa María, Paracas o Texas en USA. Viajar para las competencias es una bonita experiencia, pero correr en casa tiene algo especial porque disfrutas de tu ciudad, de los lugares en los que entrenas y de la mayor cantidad de amigos que verás durante el evento. Este pasado 24 de abril tuve la oportunidad de correr el TriLima, competencia de distancia 70.3 que busca convertirse en parte del circuito oficial IM, lo cual espero que se consiga pronto.

El resultado no pudo ser mejor, hice un 5:34 que hasta la fecha es mi record personal en la distancia. No es un gran tiempo comparado con el promedio de la gente que anda mucho más rápido pero para mí, que rondaba las 6h en promedio, este resultado me deja bastante contento y con ganas de seguir entrenando para ver cuántos minutos más puedo seguir rebajando.

Salvo para el Ironman Brasil en el 2012, todos estos años me la he pasado entrenando por mi cuenta, sin entrenador o plan específico. Simplemente trataba de acumular volumen y meter algunos estímulos de calidad pero sin saber muy bien cómo controlar las cargas. Para esta vez decidí comprarme un plan en la app Training Peaks y creo que funcionó bastante bien. Escribiré un próximo posteo para contar mi experiencia con este servicio.

                               

La carrera empezó con una natación tranquila, la playa de Agua Dulce no suele presentar dificultades y esta vez no fue la excepción. No noté corrientes ni oleaje, ni tampoco mucha lucha por el espacio, éramos algo de 150 competidores y creo que nadamos con cierta comodidad. El problema para mí fue el poco entrenamiento de nado que tenía. Ya hace bastante tiempo que  renuncié a la piscina porque no me compensan tantas horas de entrenamiento (generalmente en las noches luego de trabajar cuando ya estoy cansado) para sólo ver mínimas mejoras. Para las carreras hago el sacrificio de ir a la piscina las últimas 2 semanas para recuperar algo de forma, esta vez sólo tuve 4 sesiones, felizmente una de ellas fue la semana anterior en el mismo Agua Dulce donde salieron algo de 1800m de aguas abiertas, con eso al menos agarré confianza en que iba a terminar los 1900m sin mayores problemas. Salí del agua en 41min, bastante lento y lejos de los 35min que he hecho antes cuando entrenaba, pero no estaba en capacidad de hacerlo mejor que eso.

Foto: ifitness

Al empezar el ciclismo el cielo seguía nublado, la situación se presentaba favorable para intentar un buen parcial. Este circuito de bici tenía algo de 500m de desnivel acumulado, muy similar al circuito de Paracas, pero la diferencia es que el viento es menos cambiante y las subidas duras son muy puntuales. En los primeros kilómetros notaba el pulso muy alto pero me sentía bien. Terminé la primera vuelta de 4 en 40min clavados, saqué la cuenta que de mantener el ritmo podría terminar el ciclismo en 2:40 que para mis expectativas estaría muy bien. Decidí confiar en mi plan y arriesgué manteniendo ese ritmo que me costaba pero estaba justo debajo de la línea del dolor. Siento que forcé algo más que en los medios Ironman anteriores en Paracas. Fueron pasando los kilómetros y ya en la última vuelta me costaba mucho mantener el ritmo, pero me dí cuenta que más se debía a dolores de espalda que a las piernas. Terminé la bici en 2:41, como ya vengo haciendo en las últimas carreras no miré el tiempo total, me voy preocupando de cada etapa en el momento sin hacer cálculos finales. En todo el ciclismo sólo necesité 750ml de gatorade y 750ml de agua con 9 geles Accel disueltos. La idea era meter 24x3gr de Carbo por hora más el aporte del Gatorade pero creo que la dosis podría ser algo menor. Como ya me había pasado antes sentí que algunos geles sobraban.


Llegué a T2 y ví que el reloj marcaba un tiempo parcial de 3:31, seguí sin hacer cálculos de tiempos finales pero el haber hecho un ciclismo de 2:41 me dejaba satisfecho, ahora sólo faltaba saber cómo estaban las piernas para la corrida. Los primeros km pasan muy rápido, mis piernas se mueven a 5:15/km sin mucho esfuerzo pero decido aflojar el ritmo y buscar un 5:45/km mucho más conservador y más realista también. La primera de las 3 vueltas de 7km la termino en 39min con muy buenas sensaciones y sólo parando brevemente en los 2 puestos de hidratación para tomar un poco de agua y un sorbo de geles disueltos (24grx3 en 250ml de agua). La segunda vuelta la empiezo de buen ánimo aunque ya las piernas se sentían cansadas, pero lo bueno es que no pierdo ritmo y sigo moviéndome a 5:45 promedio. La tercera y última vuelta la empiezo con alegría pero ni bien me alejo de la zona del público me viene un bajón. El dolor de piernas era intenso y el cansancio en general me impedía mantener el ritmo, me veo a corriendo a 6:10 y siento muchas ganas de caminar un poco, pero me puedo aguantar y empieza el juego interno de vencer a la mente para sobrevivir hasta el próximo punto de hidratación. No sé cómo pero logro conseguirlo y recién ahí me tomo unos 2 minutos para tomar agua, caminar e ir al baño lo cual resulta un gran alivio. En ese momento me pasa mi primo Carlos Enrique a quien le había sacado como 10min en la bici, me pasó corriendo a 4:40 así que era imposible seguirlo. Con ese descanso emprendo los últimos 3km que se vuelven eternos, consigo no parar hasta el siguiente puesto de hidratación que ya estaba muy cerca de la meta. Llego hasta el punto extremo del circuito en la playa Pescadores, veo al doctor Javier Vallerriestra y lo saludo. Ya sólo me quedan los 500m finales por lo que aumento el ritmo a unos 5:00/km y cruzo la meta con más energía de la que realmente tenía. Al final los 21km finales me salieron en 2:03.

                                                                                  Foto: Eduardo Limón

Ya en la carpa de finishers me encuentro con Manuel que había llegado en 4:58 y Kike que había estado filmando la competencia. En ese momento todavía no tenía el tiempo final pero sabía que era un sub 5:40, lo cual me produjo una gran alegría.


A modo de comparación con otras carreras puedo decir que con el plan de TrainingPeaks me sentí en confianza de arriesgar en el ciclismo consiguiendo pedalear más intenso y posteriormente correr mucho mejor que en carreras anteriores. Para el siguiente 70.3 el objetivo debe ser poder arriesgar más en el pedestrismo y bajar las 2h.

Fin de semana entre amigos (Triatlón Paracas 2015)


—Firmo el podio! —dijo Manuel.
Se había hecho costumbre que en las competencias quede entre los tres primeros puestos de su categoría, una de las más competitivas por cierto. Sentía confianza en que su buen nivel de running lo podría llevar a completar los 1.9km de natación, 90km de ciclismo y los 21km de pedestrismo en un tiempo total muy cercano a las 05h00min.

—Esta vez creo que el sub 06h00min está al alcance, el plan de Marco me ha exigido más que los anteriores —decía Kike animado. Venía preparándose con un entrenador personal que le indicaba semana a semana las distintas sesiones de nado, ciclismo y carrera a pie que debía realizar —. Y tú Eduardo, por cuánto vas?.
—Creo que con un sub 06h00min me quedaría tranquilo, para variar mi entrenamiento ha sido el  mínimo para poder completar la prueba —. Si bien Eduardo trataba de mantenerse en forma durante la mayor parte del año, no tenía un entrenador que le prepare un plan estructurado que le permitiese conseguir su performance más óptima en las competencias.

Los tres tenían diferente nivel atlético pero eso era lo de menos, llevaban años de amistad producto del deporte y de las distintas carreras en las que habían participado, un nuevo Triatlón Paracas era la oportunidad de pasar un fin de semana entre amigos, sin familias, conversando de Triatlón y por supuesto, compitiendo. Los tres meses de entrenamiento habían quedado atrás y como en todo proceso de preparación ya estaban ansiosos porque llegue el Race Day.

—Vamos en mi camioneta! — dijo Manuel con el entusiasmo que lo caracterizaba —. Arriba entran dos cletas en el rack y en la maletera puede ir una más desarmada.
—Vamos pues, creo que sobrado entran todas nuestras cosas no?. Además a Manuel le encanta manejar —bromeó Eduardo.

Partieron el viernes muy temprano. La camioneta iba cargada de bultos triatléticos; tres bicicletas, cuatro mochilas, tres coolers, un inflador de pie, tres wetsuits y algunas cosas más propias de un viaje de este tipo. Tomaron la carretera Panamericana rumbo al sur que a esas horas todavía se mantenía despejada del tráfico. Les esperaban 250km de camino hasta Paracas, tiempo suficiente para conversar e ir sumergiéndose en el ambiente de la competencia.

                      

—Qué dicen, unos pancitos con queso? —preguntó Manuel, aunque en realidad más que una pregunta era un invitación a hacer una parada para comer algo.
—Claro, y de paso aprovechemos para tomarnos un café que me muero de sueño, todavía nos faltan muchos kilómetros —dijo Kike entre bostezos.

Se detuvieron en el conocido horno de barro ubicado en la subida de “Caracoles” en el kilómetro 50. Lo que hasta hace algunos años era un terral se había convertido en un lucrativo negocio gracias al buen ojo de sus dueños. Era un lugar de parada obligatoria en el que los viajeros que iban al sur podían comprar panes de distintos tipos recién horneados, además de tomarse un café antes de continuar el viaje.

—Manuel, viste que en esta carrera van a hacer examen antidoping, no?
—Claro pues Edú!, por fin. Así deberían hacer en todas las carreras.
—Cuidado que te descalifiquen —bromeaba Eduardo.
—Jamás, yo voy limpio, con Gatorade y geles me defiendo. Más bien ojalá que nadie arrugue a última hora, no?.
—Ojalá! —sonrieron los tres.

Llegaron a Paracas a las 11 de la mañana. Los recibió el mismo mar de tono azulado frente a las costas desérticas que recibió al General San Martín hace casi 200 años cuando desembarcó junto a su Ejército Libertador, expedición que tiempo después daría inicio a la actual República del Perú. Esta vez el desembarco no fue bélico sino deportivo. Las únicas armas que portaban estos soldados eran sus bicicletas. El enemigo a combatir no era el Ejército Realista, sino simplemente el cronómetro.

El clima era espectacular, había un sol radiante pero no mucho calor. Se dirigieron a un pequeño hospedaje llamado El Zarcillo, ubicado justo en la entrada al pueblo y frente al monumento a San Martín. Era el lugar en el que habían separado habitaciones para pasar la noche. Bajaron el equipaje con apuro y como suele suceder en estos casos lo primero que querían hacer era salir a probar las bicis. En realidad no tenían nada que probar, era más bien un eufemismo propio de triatletas, una excusa para salir y pedalear un poco, lo cual los empezaba a conectar emocionalmente con la carrera.

                     

Pedalearon alrededor de 30 minutos por la carretera que lleva a la reserva de Paracas, lugar que al día siguiente formaría parte del circuito de ciclismo. El viento soplaba muy fuerte a esas horas del día, sin embargo no era algo que les preocupara mucho ya que la carrera se iniciaría muy temprano en la mañana cuando las condiciones suelen ser más favorables de lo que en ese momento estaban experimentando.

—Muchachos tenemos que almorzar, toca el carbo loading —advertía Manuel. Como nutricionista que era se encargaba de sugerir el almuerzo, los snacks y la cena que tendrían que comer para poder rendir al máximo al día siguiente.

Fueron al restaurant El Chorito y pidieron pollo a la plancha con papas al horno, lo mismo para los tres. Un poco de proteína combinada con carbohidratos era la dosis necesaria para esas horas del día. Estuvieron alrededor de una hora, conversando y compartiendo experiencias, que en estos casos siempre son de corte atlético, pues en estos viajes no se habla más que de la carrera, de las marcas, de los rivales, de las expectativas que se tienen, de lo “poco” que se ha entrenado, de las lesiones y molestias de última hora, entre otras cosas.

A las 5 de la tarde fueron a recoger los kits de competencia al hotel sede del evento, el Hilton. Llegaron y como es costumbre se encontraron con muchos amigos. La sala de conferencias del segundo piso donde se realizó la actividad lucía repleta de gente. Estaban los amigos, los conocidos, los nuevos, los extranjeros, los pros; todos. Había más público que el año anterior, muchas caras nuevas, se respiraba un ambiente festivo, pero diferente al de los primeros años de esta carrera en los cuales todo era muy familiar e íntimo, pues prácticamente la totalidad de competidores se conocían porque entrenaban juntos. Luego del recojo de kits se dió la charla técnica, momento en que el organizador de la competencia se encargó de dar las últimas indicaciones sobre el desarrollo de la misma, es decir, cantidad de vueltas en el circuito, puntos de hidratación en la ruta, penalidades y la hora de inicio.

                      

Terminada la charla técnica era el momento de ir a cenar. Salieron a dar una vuelta en busca de algún lugar para comer. Paracas es un pueblo pequeño, recibe una buena cantidad de turistas debido a las diferentes atracciones de la zona, como la Reserva o las Islas Ballestas, pero no cuenta con infraestructura para ofrecer entretenimiento, sobre todo nocturno, a los visitantes. Finalmente dieron con el restaurant del hotel Wayra. Se acomodaron en una mesa y ordenaron esta vez pasta con salsa roja, nuevamente lo mismo para los tres.

—Manuel, no tengo tanta hambre, y si me salteo esta comida? —preguntó Eduardo con cierto malestar. Era costumbre en él comer en exceso durante el día y llegar a la noche repleto y arrepentido por el descontrol.
—No, ni hablar, si no cenas vas a tener más de doce horas de ayuno hasta las 4 de la mañana en que te despiertes, es mucho tiempo, todavía necesitas recargar carbohidratos para todo el esfuerzo de mañana.

La comida de los días previos era importante. A partir del jueves debían empezar a recargar carbohidratos, pero como suele ocurrir, las múltipes actividades que cada uno tenía no les permitieron alimentarse bien y terminaron comiendo cualquier cosa. La idea de Manuel era al menos cuidar la comida de ese último día previo a la carrera.

Eran casi las 10pm y ya se hacía tarde, terminaron de comer y volvieron al hospedaje para preparar las cosas que faltaban: llenar los bidones de gatorade, agua, geles, pegar los números en la bicicleta, casco, cinturón y dejar la ropa y las mochilas listas para el día siguiente.

                      

—Bueno señores, son las 11 de la noche, creo que se nos pasó la mano, mañana nos tenemos que levantar a las 4 de la mañana, ya deberíamos estar dormidos —decía Kike algo preocupado.
—Tranquilo Doctor, no va a pasar nada, en el día previo siempre hay mucho por hacer y se duerme poco —trataba de tranquilizarlo Eduardo.
—Así es Kike, calma! Ya está, ya terminanos, ahora sí a dormir que mañana la rompemos! Buenas noches muchachos —se despidió Manuel.

Son las cuatro de la mañana, suenan las alarmas de los 3 teléfonos con unos pocos segundos de diferencia. Los tres se despiertan sin problemas, han dormido poco pero ya saben cómo es el Race Day. No hay mucho que preparar pues todo quedó listo la noche anterior.

—No hay mucho viento, el cielo está despejado y parece que tendremos una natación tranquila —advirtió Eduardo.

                      

Salieron de la habitación y subieron las cosas a la camioneta, la distancia del hospedaje hasta el evento era de unos 5 minutos por lo que llegaron rápido y empezaron con el ritual de siempre: mochila en la espalda, casco en la cabeza, bicicleta al lado haciendo la cola para el pintado de cuerpos, ingreso a la zona de transición y a partir de este momento cada uno se encierra en lo suyo.

Los minutos pasaron muy rápido, cada uno buscó su ubicación, colgaron las bicicletas, dejaron los implementos para el ciclismo al alcance, lo mismo para el running que vendría después, finalmente se pusieron el wetsuit y se dirigieron a la orilla del mar. Alrededor de 150 triatletas se encontraban en el mismo lugar, había caras de alegría, miedo, nerviosismo, ilusión; cada participante transmitía cosas distintas. Estaban todos debajo del arco de Yumax, aprovechando los últimos minutos para tomarse unas fotos, recibir el último aliento de la familia y amigos, estirar los brazos o dar pequeños saltitos en el lugar para ir calentando el cuerpo. Los días de duro entrenamiento habían quedado atrás, el momento había llegado.

Suena la sirena, todos corren hacia el mar, nadie quiere quedarse rezagado para poder mantener una buena ubicación a fin de hacer los primeros metros sin recibir tantos manotazos ni patadas. El circuito constaba de 1900m en una sola vuelta, es decir una entrada y salida a la bahía de Paracas. A los 500m del recorrido los triatletas ya se habían separado y nadaban cómodamente con espacio suficiente a los costados, la única preocupación era poder mantener el ritmo objetivo.

Fueron 24min los que le tomó al primer triatleta en completar los 1900 metros de la etapa de natación, su más cercano perseguidor salió 3min por detrás. A partir del minuto 30 empezaron a salir grupos más grandes de nadadores, uno tras otro. Manuel pisó la orilla en 34min, un tiempo de acuerdo a lo que había estimado. Eduardo y Kike salieron del agua a los 40min junto con un grupo ya no tan numeroso.

Uno tras otro iban saliendo del agua y se dirigían corriendo, algunos más rápido que otros, hacia la zona de boxes. Todos hacían los mismos movimientos, como si se tratara de una coreografía previamente ensayada; mano atrás para jalar la cuerda del wetsuit, sacar una manga, luego la otra, ya en boxes pararse, sacar una pierna, pisar el wetsuit, sacar la otra, ponerse el casco, los lentes, coger la bici, salir.

La ruta de ciclismo empezó rumbo al sur, el viento se sentía en el pecho, el calor no era muy intenso. Todos llevaban el pulso alto en esos primeros kilómetros, algunos logran bajarlo y estabilizarlo en pocos minutos, otros no pueden y se enfrentan al dilema: aguantaré a este paso? O mejor me guardo un poco?

Llega el momento en que se empiezan a ver a los primeros competidores que están de vuelta luego de haber pasado el primer punto de giro, una forma de entretenerse o distraerse es contarlos para saber en qué posición se está. Llega también el momento en que uno empieza a cruzarse con los amigos, suele ser tan rápido que apenas alcanza para hacer un leve gesto como levantar un pulgar. Son varias horas en la bici, las primeras casi no se sienten y pasan rápido pero los últimos kilómetros se vuelven más duros; hay más viento, más calor, las piernas ya están cansadas y duelen, el asiento ya no se aguanta, el pulso sube, el aire no es suficiente.

Manuel termina el ciclismo con un tiempo de 02h43min, seguido de Eduardo con 02h54min y Kike con 03:07. Gran parte de los triatletas se encuentran ya en el circuito de carrera pedestre para cumplir los 21km finales de la prueba. El cielo se ha despejado y el sol quema fuerte, sin embargo los atletas deberán recorrer el circuito en esas difíciles condiciones. Los primeros kilómetros son rumbo al norte por una pista con ligera pendiente ascendente que luego se unirá con el malecón de Paracas, la zona más bonita de todo el circuito. Aquí recibirán el aliento de los vecinos que han salido a sus jardines para ver la prueba y entregar un poco de agua a los participantes. Son 3 vueltas al circuito las que hay que dar para completar los 21km. Los atletas se ven muy animados en los primeros kilómetros, pero esa sensación desaparece rápidamente, las casi cuatro horas de actividad física previa empiezan a pasar factura. Se ven muchos acalambrados en la ruta, atletas que caminan, otros que siguen corriendo pero cada vez más lentamente. La última vuelta es así, no hay fuerzas para nada pero algo los anima a seguir, tal vez el hecho de haber recorrido tanto y estar tan cerca de llegar a la meta, el cuerpo no quiere pero el corazón empuja.

La zona de llegada está ubicada en la misma puerta del hotel sede del evento. Hay un ambiente festivo con música y mucha gente. Los primeros atletas ya llegaron, los reciben sus familias y amigos, algunos pasan a la sala de masajes, otros pasan directamente a la piscina de agua helada para recuperar las piernas. Todos lucen felices, si hicieron un buen tiempo tienen una buena razón, si no lo hicieron pues al menos ya terminó el sufrimiento.

Manuel llega a meta en 05h02min, está contento, no es su mejor performance pero sabe que este circuito es complicado especialmente por el viento que hay en el ciclismo. Al parecer su tiempo le puede alcanzar para podio que era lo que lo ilusionaba. Se sienta a descansar y a esperar al resto.

—Buena Edu!, que tal, cuánto te salió? —lo recibió Manuel en la línea de meta.
—Uff, estoy hecho mierda para variar, pero bueno ya se terminó el castigo, 05h53min, no está mal!.
—Está bien, al menos bajaste las 06h00min que era tu barrera psicológica. Para el TriLima en Abril tenemos que entrenar mejor, sobrado puedes bajar de 5h40min.
—Eso espero, o sea sé que mi entrenamiento es bastante empírico y hay muchas cosas que debo estar haciendo mal pero se me hace difícil pensar cómo mejorar tanto para pedalear en 02h40min o correr sub 02h00min.
—Es cuestión de entrenar bien, pero para eso es mejor que de una vez te consigas un plan, ya sea con algún entrenador o con Training Peaks, la cosa es tener un plan y seguirlo.
—Sí, tienes razón, creo que eso sólo lo hice para el IM Brasil del 2012 y la verdad que sí noté la diferencia.

Habían pasado ya las 6h de competencia y aparece Kike en sus metros finales llegando a buen ritmo y apretando los dientes para morder todos los segundos que sean posibles. Cruza la línea de meta en 06h03min. Estaba contento, no había bajado las 6h pero había mejorado su tiempo en casi una hora respecto a su última carrera un mes atrás en el 70.3 Miami.

—Bien doctor, te vi sólido corriendo! —lo animaba Eduardo. En realidad nunca antes Kike había podido correr de una manera tan pareja en un medio Ironman, había completado los 21km del pedestrismo en menos de 2h cuando normalmente le tomaba mucho más.
—Sí tío, no bajé las 6h pero está bien el resultado, tuve problemas en la bici pero lo bueno es que me bajé a correr entero y pude mantener el mismo ritmo, eso antes era imposible para mí que me acalambraba nada más al empezar.

Los competidores seguían llegando en pequeños grupos, todos muy cansados, destruidos, pero contentos, la música no dejaba de sonar y el público seguía esperando a los últimos atletas en completar la prueba. Sin embargo la premiación se tenía que realizar. El organizador empezó a llamar a los ganadores de cada categoría empezando por las postas, luego la categoría femenina y finalmente la masculina. Así llegó el turno del grupo de edad 40-44 varones, Kike, Manuel y Eduardo se habían acercado al estrado, tenían la esperanza de que Manuel sea el 3ro en esa categoría. El organizador cogió el megáfono e hizo el llamado.

Los siguientes atletas por favor acercarse al podio, en primer lugar Francisco Sánchez con 04h31min. Segundo lugar Jorge Luis Noriega con 04h39min. Tercer lugar Marco Antonio Muñoz con 04h42min.

Hubo tristeza en los tres, Manuel sintió unas palmadas en la espalda, finalmente había quedado 4to, aunque el podio había quedado cerca, no se había podido conseguir. Sin embargo algo no cuadraba, el mencionado como primer lugar y el tiempo obtenido eran una sorpresa, más aún cuando al estrado se acercaron sólo el 2do y el 3er lugar, era extraño que el ganador de la categoría más competitiva no estuviese presente en el momento más esperado por el ego de un triatleta: la foto.

                        

—Conocen a Francisco Sánchez? No recuerdo a nadie más que haya estado delante de mí además de Jorge y Marco —preguntaba Manuel con algo de sorpresa. Ni Eduardo ni Kike lo conocían, sin embargo era una buena marca como para pasar desapercibido. Con resignación, continuaron viendo la entrega de premios y la foto respectiva a los ganadores de las distintas categorías.

Terminada la entrega de premios se dirigieron al hotel. Luego de un baño y un almuerzo ligero decidieron regresarse a Lima esa misma tarde. Estaban cansados pero podían emprender las cuatro horas de viaje sin mayores problemas. Prepararon el equipaje, subieron las bicis a la camioneta y dejaron Paracas. Terminaba así otra competencia más, sin embargo ésta había sido especial porque era la primera vez que viajaban los tres juntos. Había sido una grata experiencia, estaban contentos con los resultados aunque Manuel no haya podido conseguir el podio como quería, ni Kike bajar las 6h, ni Eduardo mejorar su marca de 05h41min que secretamente deseaba sin haberlo revelado al resto. Pero al margen de las performances deportivas, lo que ellos valoraban era haber pasado un fin de semana lleno de gratos momentos dentro del ambiente en el que más cómodos se sentían.

—Manuel mira, ya están publicados los resultados oficiales, pero hay algunos cambios —avisó Kike mientras revisaba su Facebook.
—A ver cuéntame —dijo Manuel mientras conducía.
—El primer lugar de tu categoría ya no figura, parece que en realidad nunca cruzó la meta, debe haber sido un error de los jueces.

—Bien Manuel! Entonces quedaste tercero, felicitaciones! Al final pudiste conseguir el podio, pero que piña, no saliste en la foto.